El Apartamento | Dirigida por Billy Wilder | Crítica | Entradas Anticipadas

[wp_google_search]

Críticas

Críticas de películas El Apartamento | Dirigida por Billy Wilder | Crítica

Crítica de El Apartamento

View

Ficha Técnica

    Título: El apartamento
    Título original: The Apartment

    Reparto:
    Jack Lemmon (C.C. Baxter / Bud)
    Shirley MacLaine (Fran Kubelik)
    Fred MacMurray (Jeff Sheldrake)
    Ray Walston (Joe Dobisch)
    Jack Kruschen (Dr. Dreyfuss)
    Hope Holiday (Mrs. Margie MacDougall)
    Joan Shawlee (Sylvia)
    Willard Waterman (Mr. Vanderhoff)
    David Lewis (Al Kirkeby)
    Naomi Stevens (Mrs. Mildred Dreyfuss)
    Johnny Seven (Karl Matuschka)
    Joyce Jameson (Rubia)
    David White (Mr. Eichelberger)
    Edie Adams (Miss Olsen)
    Hal Smith (Santa Claus)

    Año: 1960
    Duración: 125 min.
    País: Estados Unidos
    Director: Billy Wilder
    Guion: Billy Wilder, I.A.L. Diamond
    Fotografía: Joseph LaShelle (B&W)
    Música: Adolph Deutsch
    Género: Comedia. Romance

El Apartamento es, probablemente, la película más celebrada de Billy Wilder. Se trata de una tragicomedia cuyos pilares son las actuaciones de Jack Lemmon y Shirley MacLaine, junto con el guion escrito por el propio Wilder y I.A.L Diamond. Fue la gran triunfadora de los Óscar de 1960 al obtener cinco estatuillas, entre las que destacan Mejor Película, Director y Guion Original. Asimismo Shirley MacLaine obtuvo un premio en el Festival de Venecia a la Mejor Actriz.



Tráiler no oficial

Trailer hecho en la Facultat de Comunicación de la Universitat de Vic.

Reportaje de TVE

Donde comprar la película

Sinopsis

C.C Buxter trabaja en una compañía de seguros en Manhattan. Sin novia conocida, vive en un bonito apartamento que sus jefes utilizan para llevar a sus amantes. Él hace todo lo posible para intentar ascender en la empresa y una de las formas más fáciles es dejarles su casa como “nidito de amor”.

Después de todos los favores que les ha hecho, los jefes de Buxter deciden ascenderle, pero el director de la compañía, Sheldrake, descubre el motivo de ese ascenso tan repentino y le pide las llaves al bueno de Buxter. La causa: citarse con su amante, Fran, la ascensorista de la empresa. Lo que el joven no se espera es enamorarse de ella…(Sensacine)

Premios

  • 5 Óscars incluyendo mejor película, director y guión original. 10 nominaciones. 1960
  • 3 Globos de Oro, incluyendo Mejor película – Comedia. 4 nominaciones. 1960
  • Premios BAFTA: Mejor película, actor extranjero y actriz extranjera. 1960
  • Sindicato de Directores (DGA): Mejor director. 1960
  • Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión comedia. 1960
  • Festival de Venecia: Mejor actriz (Shirley MacLaine). 1960
  • Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película (ex-aequo), director y guión. 1960
  • National Board of Review: Top 10 mejores películas. 1960


Las miserias de un hombre común

En primer término se nos describe cómo es la vida de Buddy (Jack Lemmon). Su día a día es el de cualquier trabajador medio de la época, es decir, salir y fichar a la misma hora, llegar cansado a casa, ver la tele… Sin embargo una salvedad complica su rutinaria existencia: cede su apartamento (a cualquier hora) a sus superiores para que lleven allí a sus ligues, con considerable merma de su descanso y bienestar. Sin embargo, la perspectiva de un ascenso como dádiva compensatoria por su “sacrificio” hace que Buddy trague de una forma lacayuna.

El Apartamento

Relaciones sentimentales, relaciones laborales

Toda la película orbita en torno a diversos tipos de relaciones personales. Por un lado está el interés platónico, desinteresado y algo ingenuo de Jack Lemmon por Shirley MacLaine (ascensorista que trabaja en su oficina); por otro lado está la relación de esta con el señor Sheldrake (Fred MacMurray), que tiene tiene un sesgo deshonesto al tratarse de un adulterio. Finalmente tendríamos todas las relaciones, igualmente adúlteras, del resto de jefes. El triángulo que forman Lemmon, Maclaine y MacMurray está viciado además, por ser este último jefe de ambos. Se establece así una relación laboral/sentimental de dominación donde el vértice más débil es Jack Lemmon, aunque quien más sufre es Shirley MacLaine. Todo este entramado confluye en El Apartamento.

Fuera maniqueísmos

Una virtud de El Apartamento es que sus personajes no cumplen la división canónica entre víctimas inocentes y malvados explotadores. Sencillamente porque todos los personajes tienen defectos. Es lógica la lástima que podemos sentir por Jack Lemmon, ante el abuso intolerable de sus jefes, pero visto de cerca resulta que se comporta como un alfeñique arribista al que le hacen los ojos chiribitas cuando le mencionan un ascenso (que finalmente consigue) a costa de su dignidad y de la chica que le gusta.

El Apartamento

Por su parte Shirley MacLaine al hablar de sus relaciones pasadas nos cuenta que su anterior pareja fue el director de un banco. Como ahora se ha enamorado de un alto ejecutivo, Billy Wilder deja caer que ella tiende a enamorarse de gente poderosa o importante y no de un pobre currito como Lemmon. Esta mordacidad a la hora de dibujar a los personajes, aparte de humanizarlos, nos sirve para que la mirada satírica de Wilder sea más corrosiva.

Benditos secundarios

Toda buena historia debe contar con unos personajes secundarios a la altura. En El Apartamento se nota un particular esmero en este sentido. Es memorable el personaje del Doctor Dreyfuss, vecino y voz de la conciencia de Jack Lemmon, capaz de sacarle de algún apuro y de aconsejarle sabiamente. No menos llamativa es la mujer del doctor, personaje de carácter cuyos biliosos comentarios aportan una agradecida vis cómica. Todos los jefes de Lemmon, que usurpan su apartamento, tienen una moral nefasta pero se nos presentan como unos gamberretes de vodevil, seguramente para resaltar su patetismo.

La comedia y el drama

El Apartamento tiene muchos elementos de ambigüedad estilística. ¿Está cerca más cerca de ser un drama o una comedia? Sin duda participa de ambos géneros. Los diálogos ingeniosos y algunas situaciones y personajes delirantes son propios de la comedia, los golpes bajos que reciben los protagonistas y alguna de sus drásticas decisiones apuntan al drama. Otra virtud de El Apartamento es que en cuestión de unos pocos minutos puede ser cómica, entrañable, trágica y emocionante. Todo está debidamente contrapesado para que no haya ningún sector cargante, de modo que nos podemos montar en una montaña rusa emocional que está en perfecto equilibrio.

El Apartamento

Contra la sumisión

La parte mollar del guion de Wilder y Diamond es la evolución de los personajes de Jack Lemmon y Shirley MacLaine. Ambos deberán romper con sus respectivos moldes e irse transformando en algo distinto. El tendrá que buscar el coraje para ser responsable de sus propios actos y no poner a la venta sus anhelos, y ella reconocer qué tipo de relación es más honesta y verdadera. Es decir, ambos tendrán que dejar atrás sus sumisiones laborales y afectivas y atreverse a ser libres. Wilder, de algún modo, da espacio para la redención. En El Apartamento, este viaje se lleva a cabo sin afectación, de forma intimista, con una puesta en escena sencilla y un cierto estilo teatral (casi toda es en interiores).

Conclusión

El Apartamento es perfecta mezcla de drama y comedia que, merced a un guion prodigioso, sirve de reflexión sobre las relaciones personales en el plano íntimo y sobre las relaciones sociolaborales en un plano más amplio. Sus protagonistas buscan la felicidad y la dignidad mientras bregan con la parte más amoral de la sociedad americana de principios de los sesenta.

Deja un comentario

buscarndo: El Apartamento | Dirigida por Billy Wilder | Crítica El Apartamento | Dirigida por Billy Wilder | Crítica