Crítica de la película It dirigida por Andy Muschietti - Entradas Anticipadas

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Críticas de películas Crítica de la película It dirigida por Andy Muschietti

Crítica de la película It

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Ficha Técnica

    Título: It
    Título original: It

    Reparto:
    Bill Skarsgård (Pennywise)
    Jaeden Lieberher (Bill Denbrough)
    Sophia Lillis (Beverly Marsh)
    Finn Wolfhard (Richie Tozier)
    Wyatt Oleff (Stanley Uris)
    Jeremy Ray Taylor (Ben Hanscom)
    Jack Dylan Grazer (Eddie Kaspbrak)
    Chosen Jacobs (Mike Hanlon)
    Nicholas Hamilton (Henry Bowers)
    Jake Sim (Belch Huggins)
    Logan Thompson (Victor Criss)
    Owen Teague (Patrick Hockstetter)
    Jackson Robert Scott (Georgie Denbrough)
    Javier Botet (Hobo)
    Stephen Bogaert (Mr. Marsh)
    Stuart Hughes (Oficial Bowers)
    Geoffrey Pounsett (Zach Denbrough)
    Megan Charpentie (Gretta)

    Año: 2017
    Duración: 135 min
    País: Estados Unidos
    Director: Andrés Muschietti
    Guion: Chase Palmer
    Fotografía: Chung-Hoon Chung
    Música: Benjamin Wallfisch
    Género: Terror. Fantástico

Una explosión de los temores subterráneos del inconsciente. Una entrañable mirada hacia la naturaleza de la infancia y la esperanza. Esa es la esencia de la película It, desde la primera página de la aclamada novela de Stephen King hasta el último segundo de la nueva adaptación cinematográfica dirigida por Andy Muschietti. ¿Estamos ante la mejor versión de la legendaria obra maestra del payaso bailarín? La respuesta es, a pesar de las sorpresas que se intercalan entre la pantalla y el libro, un rotundo sí.



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Sinopsis

Es verano en el viejo pueblo de Derry y la presencia de Pennywise, un espeluznante payaso, amenaza a los niños del lugar. Un grupo de amigos, conocidos como Los Perdedores, se verán amenazados por este ser que adopta diferentes formas físicas y se alimenta de sus temores.

Premios

  • Critics Choice Awards: Nominada a mejor película de ciencia-ficción/terror. 2017


La creación de la pesadilla

La historia, lanzada al mercado literario en 1986, se ha mantenido viva durante todo este tiempo gracias a la complejidad de los personajes y a la magnífica narración a través de la cual el autor nos sitúa en un universo donde los miedos son la fuente de energía que mueve los engranajes de la oscuridad. La atmósfera de emociones ahonda con olas intermitentes de frío y cálido realismo en las relaciones humanas, cruzando los límites de la fantasía y disfrazando las luces y las sombras. Durante el trayecto, expone una verdad eterna: la de cómo el poder del amor y de la fe en los demás son las armas más letales contra el pánico y el dolor. Y en ello reside su gran éxito.

La ciudad de los horrores

Con este halo de transparencias mágicas, el espectador, al igual que el lector, se ve envuelto y reflejado en la psicología de cada uno de los siete protagonistas, en su forma de enfrentar y comprender sus miedos. En la película It, la opacidad del mal, encarnado en las múltiples y viscerales caras de una criatura hambrienta de carne infantil que despierta cada 27 años, es la figura prodigiosa que ensalza la tenebrosidad de la vida hasta difuminar la línea que la yuxtapone a la muerte.

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¿En qué medida la valentía de un grupo de muchachos puede derrotar a este ente maligno, más viejo que la Tierra y no menos sediento de sangre que un monstruo nocturno? Si esta es la pregunta que el público se plantea al conocer la trama, las cuestiones que subyacen en la mente a lo largo de la película profundizan en el escenario quimérico del terror, donde nuestros propios horrores son los encargados de convertirse en los más fieles compañeros de cama.

Aspectos técnicos

En cuanto a la producción, cada fotograma está cuidado al máximo. La ciudad de Maine, enterrada bajo el sueño maldito y hundida en las gotas de lluvia infinita sobre sus calles dominadas por el diabólico infortunio de la supervivencia, respira al igual que un ser vivo, insomne dentro de su propia pesadilla circular. La perfección persigue el guion (pese a diferenciarse del final de esta etapa en la novela) sin desviarse de las características intrínsecas de la historia y sosteniendo el alma de los personajes. De este modo, compone un pilar consistente de suspense y desasosiego.

La música acompaña de manera acertada las escenas, sumergiéndolas en lagunas de siniestra ansiedad que provocan una continua sensación de ahogo e incomodidad moral. Aunque a veces anticipa los sobresaltos, envuelve las secuencias como si fuera la melodía de un torrente espectral. Se ajusta a los sustos necesarios y transforma la vista del espectador en un laberíntico remolino de fantasmas.

La adaptación de los diálogos es fluida y precisa, y llama la atención el elocuente modo en que fusionan varios pasajes del libro con distintas partes de la película que no aparecen en la literatura. Y es que, lejos de distanciarse del corazón de Derry y de sus habitantes, en este film recrean con perspicacia y ternura unos momentos que habrían encajado con mucha facilidad en la obra original.

Actores de miedo

Son el espíritu de la película It, un gran elenco de artistas que muestran una química certera (en mi opinión, antes inerte en la versión de Tommy Lee Jones) que nos presenta a los personajes principales y secundarios mediante una inolvidable encarnación de los mismos.

Los Perdedores crean unos lazos entre ellos que simbolizan una magnífica representación de la amistad, un destello de cariño y honestidad que supera la fantasía para abarcar la realidad con un sabor delicioso. El grupo enfatiza los sentimientos de los niños con una naturalidad sublime que oscila entre lo cómico y lo dramático, llevándonos de vuelta a una edad donde en el corazón solo hay espacio para las cosas importantes.

La pandilla

Chosen Jacobs. Aunque su número de líneas en la película se ha reducido frente al libro, realiza un trabajo maravilloso al introducirse en Mike como si este fuera una segunda piel. Le transmite valor y una fuerte esencia de superación que concuerda con la dedicación y el coraje de Hanlon para ayudar a sus amigos. Nos hace recordar cuán sincero y leal es el futuro investigador de la pandilla.

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Finn Wolfhard es la guinda del pastel. Si alguien puede dar vida a Bocasucia, ese es él. Sus frases llenan las escenas con la teatralidad y diversión características de Richie. Además de saber adentrarse en Tozier con una valentía extrema, provocando que las carcajadas salgan de lo más profundo de nuestro pecho, su fuerza también está presente en los momentos de crítica mortalidad de la esperanza. Se mantiene unido a aquellos que quiere por encima de cualquier obstáculo.

Jaeden nos brinda una imagen celestial del líder. Bill; el chico herido, el hermano sobre quien recae la desesperación y la culpabilidad, la figura cargada de majestuosidad e inteligencia, con un ánima de acero que le hace vulnerable, pero no débil… Lieberher da lo mejor de él, dotando a Denbrough de melancolía e intrepidez con una interpretación de oro.

Sophia Lillis comprende quién es Beverly, cuál es su viaje interior. El miedo, la impotencia, la rabia, el valor y la necesidad de pertenecer a algo real, a la calidez de una familia compuesta por niños rotos, capaces de apreciar el significado del amor, son puestos en escena con una brillante actuación que hiela los ojos y el alma.

Jeremy Ray nos enseña la cara tierna de Ben. Aporta una sensibilidad bellísima a Hanscom, y nos hace creer en sus habilidades poéticas, en su sentido cooperativo y en su capacidad para dar la vida por sus compañeros, logrando establecer una empatía preciosa con el público.

Jack Dylan Grazer proyecta generosamente el carácter atrevido y a la vez asustadizo de Eddie, añadiéndole un toque de humor y audacia. El pequeño del grupo, obsesionado con los detalles enfermizos y temeroso de las fantasías más irreales, demuestra que sus miedos sacan la parte valerosa que existe en su interior. Nos enseña que la confianza en sí mismo proviene del poder que han forjado entre los siete.

Wyatt Oleff nos transporta a la mente de Stanley Uris con delicadeza y elegancia: un chico que ve cómo los límites del peligro están escritos en el mundo, que entiende la corrección y la pulcritud a modo de vida, pero que desafía sus propias creencias para luchar por un bien mayor… por los Perdedores.

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Jackson Robert Scott, que interpreta al desaparecido Georgie, combina con facilidad y dulzura las apariciones en la pantalla. Por un lado, dejándonos conocer al hijo menor de los Denbrough; por otro, enseñándonos la maliciosa cara de las sombras mientras juega con nuestra compasión de forma perversa.

También Nicholas Hamilton nos deja una buena representación de Bowers. En sus gestos se lee la dureza y la animadversión hacia los niños, la brutalidad de un espíritu insano que ha sido manipulado por el odio. Aparte, envuelve a Henry con una vulnerabilidad que es verídica en su punto más profundo, nacida del miedo a la desaprobación parental y a la invisibilidad.

El diablo de las cloacas

Bill Skarsgard, el diamante en bruto nacido en Europa. El actor sueco, estrella de la famosa serie sobrenatural de Netflix titulada Hemlock Grove, salta de nuevo al universo cinematográfico con un personaje que seguirá vivo durante larguísimos años. Bajo el maquillaje y las prendas del asesino más colorido y juguetón del mundo de King, convierte cada segundo de su interpretación en una ensoñación infernal. Hunde las emociones del público en un lago de aguas turbulentas donde los más oscuros temores, tomando la forma de vampiros sedientos de inocencia, se alimentan de la debilidad mental y de los miedos.

Bill invita al espectador a ser poseído por sus facciones siniestras, perturbadoras y horripilantes. Esas que, al mismo tiempo están dotadas de una esencia dulce y maliciosa que resalta la egoísta y traviesa personalidad innata del ser que se nutre de los horrores de la ciudad. Con su actuación, transforma las escenas en un circo de sangre que baña la historia con risas histéricas. El actor promete dejar un legado más allá del tiempo, ensalzando la mítica figura de Tim Curry pese a crear su propia imagen enloquecida de la criatura de las cloacas.

La función sangrienta

En conclusión, tanto los fans de la película It como los nuevos visionarios, disfrutarán de esta primera parte de la adaptación. El trabajo es una pieza única, paralizante, sombría y sensible, que integra una fotografía, una dramatización, una banda sonora y una dirección que apuesta por la calidad en el cine de terror y fuera de él.

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