Frosty (Morozko) | dirigida por Aleksandr Rou | Crítica | Entradas Anticipadas

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Críticas de películas Frosty (Morozko) | dirigida por Aleksandr Rou | Crítica

Crítica de Frosty

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Ficha Técnica

    Título: Frosty
    Título original: Morozko

    Reparto:
    Aleksandr Khvylya (Morozko / Jack Frost)
    Natalya Sedykh (Nastenka)
    Eduard Izotov (Ivan)
    Inna Churikova (Marfusha)
    Pavel Pavlenko (Padre)
    Vera Altayskaya (Madrastra)
    Georgiy Millyar (Baba Yaga / La Bruja)
    Mikhail Yanshin (Seta vieja)
    Galina Borisova (Seta vieja)
    Anatoliy Kubatskiy (Jefe de los bandidos)
    Valentin Bryleev (Soltero)

    Año: 1965
    Duración: 84 min.
    País: Unión Soviética (URSS)
    Director: Aleksandr Rou
    Guion: Nikolay Erdman, Mikhail Volpin
    Fotografía: Dmitri Surensky
    Música: Nikolay Budashkin
    Género: Comedia. Fantástico

Morozko (Jack Frost en inglés y Frosty en español, 1964) es una película soviética dirigida por Aleksandr Rou, un director especialmente conocido por sus numerosas películas que adaptan cuentos populares rusos. Frosty es precisamente una de esas adaptaciones. En el 1964 se estrenó la película en la URSS y dos años más tarde se estrenó con subtítulos en los Estados Unidos, con el título de Jack Frost.



Tráiler



Un cuento de hadas: El folclore ruso

Sobre Frosty hay varias historias y versiones al tratarse de un cuento popular, por lo que aquí se ha seguido una versión muy sui generis que aglutina varias. Lógico, porque sino la película no habría tenido apenas metraje (dura solo una hora y poco más de un cuarto). Frosty nos cuenta la historia de una chica joven llamada Nastya que es cuidada por dos abuelos y que tiene una especie de hermanastra.

Frosty 

A la hermanastra, la abuela le hace todo el caso del mundo, mientras que a la pobre Nastya nadie la quiere. Paralelamente a esto hay la historia de Iván, un joven guapo y fuerte que al principio es un poco engreído y que va en busca de aventuras y que se enamorará perdidamente de Nastya…

Sin blanqueamientos

Como sabemos, muchos de los cuentos que conocemos como La Cenicienta, Pinocho o La Caperucita Roja han ido sufriendo un blanqueamiento a lo largo de la historia, especialmente desde que la compañía Disney hiciera sus versiones de estos cuentos, que originalmente tenían elementos mucho más sádicos. Sin embargo en Frosty este blanqueamiento no es tan profundo y en algunas secuencias hay cierto nivel de turbiedad que puede resultar sorprendente si tenemos en cuenta que son filmes dirigidos a un público infantil.

Pongamos por ejemplo la secuencia en la que Iván se convierte en oso y atemoriza sin querer a la población, o cuando el propio Iván llega a casa de un brujo y este quiere comérselo literalmente. Una turbiedad que en realidad hace que la película sea mucho más honesta con el auténtico mundo de las hadas y la fantasía que la obra pretende recrear.

Déjate llevar

Para poder disfrutar totalmente de la película hay que tener la mente muy abierta, porque nos encontramos con una obra muy peculiar. En su primera parte del metraje suceden muchas escenas y a un ritmo muy elevado, con un tono absolutamente fantasioso que pueden dejar descolocado a más de uno. Y no solo eso, la película construye como es habitual en la obra de Aleksandr Rou un mundo muy particular mediante el exagerado uso de la fotografía en color y el vestuario.

Frosty 

La fotografía utiliza todos los recursos posibles para ser cuanto más llamativa y estridente mejor y eso unido a un vestuario que de inmediato nos evoca las ilustraciones típicas que tenemos en mente sobre libros infantiles elabora un mundo totalmente alejado de la realidad. Por eso hay que dejarse llevar y sumergirse en este mundo de luz y color.

Con toques de musical

La película añade varias escenas musicales y hay que destacar la gran banda sonora elaborada por Nikolay Budashkin, que constantemente está subrayando el ritmo trepidante que tiene el montaje de la película. Las cotas artísticas que se alcanzan en el filme están a un nivel muy alto y comparable a cualquier película de la compañía Disney producida en aquellos años.

Conclusión

En definitiva, se trata de una de las cotas del cine soviético en cuanto a cine infantil se refiere (a pesar de que es totalmente disfrutable por los adultos). Sin embargo, hay que dejar los prejuicios a un lado para disfrutar totalmente de la película.

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